Agresiones contra comunidad gay, invisibles en México

homofobia 2012En México, las agresiones y castigos contra la población del colectivo lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti e intersexual (LGBTTTI) ocurren durante las 24 horas de los siete días de la semana, pero sin que existan datos oficiales para visibilizar y hacer algo por las víctimas, según la Oficina en México de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Esta falta de datos provoca que aunque la estigmatización de la comunidad LGBTTTI sea permanente y cotidiana, no haya un debate en el país para evitar castigos vinculados a la identidad sexual o para garantizar respeto a sus derechos humanos, dijo en entrevista Javier Hernández Valencia, representante en México de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Las agresiones, según Hernández Valencia, ocurren no sólo en espacios segmentados como la atención de salud, sino en todos los escenarios. “Esto lleva a violencia creciente con un costo de vida para todos, porque el tema no se convierte en debate nacional porque no tenemos las estadísticas que revelen la existencia del problema mismo”.

Hernández Valencia asegura que las agresiones por identidad sexual en México sólo se visibilizan cuando las víctimas son activistas o promotores de derechos mientras que las que ocurren en la cotidianeidad parecieran “invisibles”.

De enero de 1998 a diciembre de 2008, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) recibió 696 quejas por discriminación o agresiones vinculadas a la identidad sexual.

En un informe especial de marzo de 2012, ese organismo alertó que en ese mismo periodo sólo se habían investigado 162 homicidios por homofobia en 17 de las 32 procuradurías del país, pese a que organizaciones civiles han contabilizado y denunciado que se han cometido hasta cuatro veces más.

Las mismas cifras sobre crímenes de odio recabadas por organizaciones civiles incluso son diversas entre sí. La International lesbian, gay, bisexual, trans and intersex association (ILGA) denunció el año pasado que en México se cometieron 750 asesinatos de odio entre 1995 y 2009.

La organización Letra S contabilizó 420 para el periodo 1995-2006, mientras que la Comisión Ciudadana contra Crímenes de Odio por Homofobia (CCCOH) reporta 628 hasta 2008 pero denuncia que por cada crimen denunciado se cometen otros dos.

El representante en México de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos dice que para otro tipo de agresiones como el bulliyng en los colegios, el hostigamiento laboral o la discriminación en lugares públicos o privados ni siquiera hay una guía, lo que implica que en el país “no sabemos en dónde ocurren las violaciones a los derechos humanos de la comunidad LGBTTTI”.

Según la CNDH, la forma más frecuente de discriminación contra ese grupo en la no contratación de empleo (13%), la extorsión y detención por policías (11%) y el maltrato laboral (10%).

En el ámbito escolar, una encuesta sobre VIH/SIDA del año pasado del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) muestra que el 44% de los adolescentes y jóvenes de educación secundaria y media superior cree que “siempre” es necesario ocultar su preferencia sexual en la escuela para evitar agresiones; mientras que 57% dijo que ya había recibido “agresiones abrumadoras” de parte de sus compañeros debido a su orientación o preferencia sexual.

“Todo eso muestra cómo esto no es un debate de cotos o de privilegios, tiene que ver con un profundo desequilibrio en la manera en la que abordamos la universalidad de derechos humanos que consagra la propia Constitución”, dijo Hernández Valencia.

Free & Equal

Para lograr esa homologación de derechos, la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos lanzó el 26 de julio la campaña Free & Equal a nivel mundial, la cual busca que los estados garanticen respeto a los derechos humanos de la comunidad LGBTTTI y eviten la criminalización o castigo por identificación sexual.

“Se trata de homologar la línea de la criminalización pero no sólo pensando en un sentido de que se pueda terminar en la cárcel, si no evitar a toda costa la punición contra la comunidad LGBTTTI. La punición puede ser la pérdida de trabajo, que aunque no es una pena criminal es un castigo. Por su identidad sexual una persona no puede ser castigada: ni criminalmente ni civilmente ni privadamente”, explicó Hernández Valencia.

La Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos tiene identificados a 76 países en los que hay leyes vigentes que tipifican penalmente ciertos tipos o toda actividad sexual entre personas del mismo sexo.

Según el informe de 2012 Nacidos Libres e Iguales de esa oficina, los argumentos identificados en esas leyes para castigar las relaciones  entre personas del mismo sexo son porque éstas se consideran “delitos contra el orden natural”, “contra la moralidad” o “libertinas”.

“Lo más terrible de la vida pública de las personas con una identidad sexual no tradicional es tener que vivir con miedo a ser descubierto o miedo a ser insultado o agredido. Hacia donde tenemos que transitar es a que la comunidad LGBTTTI pueda vivir con el piso básico de derechos que le corresponde, que es simplemente el que tiene cualquier persona”.

@PajaroPolitico

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