Cadena de pollo frito entra en debate del matrimonio gay

Cadena de pollo frito entra en debate del matrimonio gay

Miles de personas llenaron las sucursales de Chick-fil-A, después de que dos excandidatos presidenciales republicanos, Rick Santorum y Mike Huckabee, llamaron a respaldarla por mantener una posición contraria al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Se lo llamó “día de apreciación de Chick-fil-A” y ocasionó largas filas en algunos de los restaurantes.

La corresponsal de la BBC en Washington Zoe Conway dijo que algunos soportaron por horas las inclemencias del sol veraniego por un pollo y unas papas fritas, “en nombre de la libertad y la fe cristiana”, según manifestaron.

Pero donde unos apreciaron, otros encontraron motivos de desprecio: activistas del movimiento homosexual ondearon banderas y consignas en las cercanías de las sucursales, mientras que otros repartieron sándwiches gratuitos de pollo.

Y si los excandidatos presenciales alabaron los “valores familiares” representados por la cadena, los activistas replicaron que “el odio no es un valor familiar”, como rezaba una pancarta en California.

El pollo fue primero

Todo comenzó cuando el presidente de Chick-fil-A, Dan Cathy, ofreció unas declaraciones a un periódico religioso en internet, Prensa Baptista.

Cathy dijo respaldar la “definición bíblica de familia” y creer que quienes apoyan el matrimonio gay son “arrogantes”.

El empresario también admitió haber hecho donaciones millonarias a organizaciones contrarias a tales uniones.

Esto generó una ola de críticas contra Chick-fil-A y la entrada en escena Santorum y Huckabee.

“El objetivo es simple: respaldemos un negocio que opera con principios cristianos y cuyos ejecutivos están dispuestos a asumir una posición en favor de los valores que profesamos, simplemente presentándonos y comiendo en Chick-fil-A”, pidió Huckabee, ministro baptista y exgobernador de Arkansas.

De acuerdo con nuestra corresponsal, aunque la también excandidata Sarah Palin no se sumó abiertamente al movimiento, se aseguró de almorzar pollo frito este miércoles.

La cadena Chick-fil-A, que cuenta con más de 1.600 sucursales -la mayoría de ellas en el sur de Estados Unidos-, es conocida por sus valores cristianos tradicionales, en apego a los cuales no abre los domingos.

Los besos serán después

Mientras los adversarios del matrimonio gay tuvieron su día de apreciación el miércoles, sus partidarios están preparando una contraofensiva para el viernes.

Los activistas están llamando a un día de “Besa a más polluelos”, en el que esperan que parejas homosexuales llenen las sucursales de Chick-fil-A en todo el país y se besen en público.

Incluso en las mismas filas de Chick-fil-A parece haber algunas deserciones: el gerente de la única sucursal en el estado de New Hampshire (donde el matrimonio entre homosexuales es legal) se ha convertido en patrocinador del festival gay que tendrá lugar en agosto.

En una declaración escrita, Anthony Picolia dijo que su restaurante “tiene empleados gay y sirve a clientes gay con honor, dignidad y respeto”.

El debate también hierve como aceite caliente a través de redes sociales, como Facebook y Twitter. Un espacio que da para todo.

Un observador, Billy Hallowell, tuiteó: “este país es tan intrigante…y está tan dividido”.

@BBCMundo

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