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Posted on Mar 7, 2013

Fanelwa Gwashu demuestra que ¡La lucha contra el VIH tiene sentido!

Fanelwa-247x300Fanelwa Gwashu tiene 40 años de edad y vive con sus dos hijos en Khayelitsha, un empobrecido suburbio de Ciudad del Cabo. Es VIH-positiva. Lleva 7 años recibiendo tratamiento antirretroviral y se somete a pruebas rutinarias de carga viral con el fin de comprobar la eficacia de la terapia. La suya está funcionando, y gracias a esta prueba, lo sabe con certeza: su carga viral es “indetectable”. Supongo que, como profesionales del sector, compartirán conmigo el que nunca es fácil ponerse en la piel de un paciente, pero creo que para personas como Fanelwa, que lo tenían todo en contra para sobrevivir al sida, la sensación de tener el virus bajo control les ayuda a seguir adelante.

La prueba de carga viral es decisiva desde una perspectiva médica. Si un paciente en tratamiento presenta una carga elevada, sabemos de inmediato que algo no va bien y ese algo pueden ser dos cosas: o el paciente no se está tomando la medicación, o ha desarrollado resistencias y esta no funciona. En el primer caso, hemos comprobado que mostrarle de forma tan gráfica al paciente que la medicación funciona refuerza su confianza y le ayuda a adherirse a la terapia. En caso de haberse desarrollado resistencias, la medición asegura que el cambio a otro régimen de tratamiento se haga en el momento adecuado, cuando el paciente realmente lo necesita: de esta forma se evitan cambios innecesarios a regímenes más caros, y a largo plazo es más beneficioso también, porque cada cambio elimina opciones futuras de tratamiento.

En los países desarrollados, la prueba de la carga viral se ofrece de forma rutinaria. Sin embargo, en países de recursos limitados, donde viven la mayoría de los 8 millones de pacientes VIH-positivos en tratamiento que hay en la actualidad, apenas está disponible debido a su elevado precio (entre 20 y 100 dólares por test) y a que las pruebas no están adaptadas a este tipo de entornos, por ser muy complejas, tecnificadas y necesitar laboratorio. Por tanto, el seguimiento de los pacientes es esencialmente clínico o inmunológico.

La medición de la carga viral es un componente crítico a la hora de optimizar los regímenes de tratamiento y es esencial para la salud pública: la presencia de mutaciones del VIH resistentes al tratamiento tras un fracaso terapéutico es elevada, y esto no sólo causa resistencias en el paciente en cuestión, sino que incrementa la transmisión de cepas resistentes a otras personas, a veces resistentes a los tratamientos no sólo de primera sino también de segunda línea.

Si desean profundizar en esta cuestión, les animo a consultar el reciente informe de MSF “Undetectable”, que repasa la tecnologías ya existentes en la actualidad y otras nuevas que se espera salgan al mercado en los próximos tres años: desde pruebas en el punto donde se dispensa la asistencia, a pruebas que pueden utilizarse en un laboratorio de distrito.Como organización médica con una cohorte de 220,000 pacientes de VIH en 23 países, MSF está implicada en la evaluación en terreno de algunas de estas herramientas.

¿Qué consideramos necesario? El titular es que la carga viral debe convertirse en el estándar básico de atención al paciente de VIH en todo el mundo. Los países donantes deben establecer incentivos para que más fabricantes entren en el mercado y se reduzcan los precios, y por supuesto debe impulsarse la investigación de nuevas herramientas más sencillas de usar. La investigación operacional, en el terreno, de las herramientas ya existentes también es fundamental.

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No nos cansaremos nunca de decir que los medicamentos no deberían ser un lujo. La lucha contra el sida ha experimentado notables progresos pero queda mucho por hacer. Cada paso que proponemos en I+D, en financiación, en implantación, puede parecer enorme pero también lo es el beneficio para el paciente de VIH/sida. En países como el nuestro, estos pasos ya se han dado, así que acabemos con el doble rasero. Pensemos en el largo camino recorrido hasta aquí por Fanelwa y tantos otros: personas que han luchado contra el tabú de padecer una enfermedad que era una condena a muerte segura, que quizás llegaron a las clínicas en un estadio avanzadísimo, casi desahuciados, que resisten un tratamiento complejo que saben será de por vida. La prueba de carga viral les proporciona la certeza de que su lucha tiene sentido.

@pajaropolitico

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