Homofobia vs Heteroflexibilidad

103146050Tengo el gusto de incluir dentro de mis amigos más cercanos a un gay declarado, o como le dicen popularmente “una loca de carroza”. Este personaje se hizo famoso cuando en medio de una clase de comunicación social, en el primer año de la carrera, se levantó de su silla en defensa de la homosexualidad y se declaró un gay asumido o “fuera del closet”.

Curiosamente, luego del estupor inicial, lo empezaron a respetar y a querer y actualmente es uno de los profesores más queridos de la Carrera de Comunicación de la UCA.

Pero esa es la excepción a la regla. Ser gay en Nicaragua representa la exclusión y repulsión de la sociedad, tan sólo por tener preferencias sexuales diferentes a las de los demás. La homofobia se refleja a través del rechazo que se le tiene a los homosexuales y lesbianas, y se nutre de la intolerancia. La homofobia, como el machismo, racismo y xenofobia puede ser contagiosa. Muchos homosexuales se pasan la vida escondidos “en el closet”, temiendo que la homofobia destruya sus vidas.

Yo, desde la otra acera, me ubico con orgullo en la curiosa categoría de heteroflexible, o sea, siento que no pierdo nada de mi hombría por tener amigos gays, por aceptarlos plenamente y por divertirme con ellos. Recientemente, en la Semana Santa, estuve con mis amigos gays en San Juan del Sur en un balcón que bautizamos como “la esquina del movimiento”, pues habíamos como 15 personas en un bacanal desenfrenado de los cuales 11 eran gays. Esa interacción no le molestó a mi novia que es norteamericana y muy liberal, pero no dudo que a una nica de pura cepa le pueda quitar el sueño.

En la homofobia, el rechazo puede expresarse a través de la agresión verbal, física y sicológica. Ésta no tiene un origen único, ni una razón histórica, pero sí sobresalen algunos datos: en la era de los nazis exterminaron a cientos de miles de homosexuales, y tras la derrota nazi muchos de ellos siguieron en prisión porque en Alemania (antes y después de la 2ª Guerra Mundial) la homosexualidad era delito. Y no sólo en Alemania, sino también en la propia Cuba y si no pregúntenle a Reynaldo Arenas, escritor cubano, quien publicó un libro que se titula “Antes que anochezca”, el cual trata sobre las torturas sicológicas y físicas que le propinó el Gobierno cubano en los 70’s y 80’s, tan sólo por ser homosexual. Fue tanto el impacto que su obra causó a nivel mundial que actualmente el libro fue llevado a la gran pantalla.

Con el pasar del tiempo las cosas han ido cambiando, ya existen movimientos gay alrededor del mundo y leyes que protegen a los gay de cualquier agresión física o sicológica. Pero no se dejan de oír en los propios medios de comunicación una mal utilización del vocablo; “mariquitas”, así como también en las calles; “adiós, muñeca”, “adiós, cochón”. Eso nunca lo haría yo, un periodista mente abierta y 100% heteroflexible. Y vos ¿en qué acera estás? No caería mal un rápido examen de conciencia, sólo por las dudas.

@Enehache

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