La Homofobia puede acortar la vida hasta 12 años

Según los resultados de un amplio estudio de la Universidad de Columbia, vivir en entornos con un fuerte rechazo provoca una esperanza de vida sensiblemente menor para las personas LGTB. Quienes viven en estos lugares viven una media de 12 años menos que gays, lesbianas, bisexuales o trans que habitan en lugares con mayor aceptación.

Los resultados de la investigación han sido publicados en la revista Social Science & Medicine (puede accederse al original, con condiciones, en este enlace). El estudio fue realizado entre 1988 y 2008, por lo que abarca un periodo de tiempo lo suficientemente amplio para tener resultados significativos. Se realizó un seguimiento de un grupo de personas lesbianas, gays y bisexuales a lo largo de estos años. Al final del periodo, el 92 % de los encuestados que vivían en entornos considerados de aceptación seguían vivos, frente a un 78 % de quienes vivían en lugares con predominio del rechazo.

En términos de esperanza de vida, los gays, lesbianas y bisexuales que viven en lugares donde impera el odio viven una media de 12 años menos. Esta notable diferencia es comparable a la que se observa entre personas con educación superior y sin ella, tal y como señala el director del estudio, Mark Hatzenbuehler. Según este mismo autor, “las minorías sexuales que viven en comunidades con niveles más altos de prejuicio mueren antes que quienes viven en comunidades con bajos niveles. Estos efectos son independientes de los riesgos establecidos de mortalidad, incluyendo los ingresos en el hogar, la educación, el género, la etnia y la edad”.

Un número significativo de las muertes señaladas en el estudio fueron registradas como suicidios y como fallecimientos por enfermedad cardiovascular. El dato del suicidio es ya conocido, pero el de la enfermedad cardiovascular merece atención: de las muertes de personas LGB registradas en comunidades con fuertes prejuicios, el 25 % se debían a este tipo de enfermedades. Este hecho apunta a otra forma más silenciosa en la que el odio puede matar. En palabras del director del estudio, “los generadores sociales de estrés están fuertemente ligados al riesgo cardiovascular. Y este tipo de estrés puede constituir un camino indirecto por el que el prejuicio contribuye a la mortalidad. La discriminación, el prejuicio y la marginación social generan diversas exigencias en los individuos estigmatizados que son exclusivas en ellos y estas exigencias son inductoras de estrés”.

Igualmente, las personas LGB tienen una mayor probabilidad de suicidarse a una edad más temprana. La edad media de suicidio en entornos prejuiciados es de 37,5 años, frente a los 55,7 de quienes viven en ámbitos de mayor aceptación. Además, la posibilidad de morir por ataques violentos era tres veces mayor respecto de las zonas donde hay mayor aceptación. Un dato importante es que los resultados no están vinculados a las muertes por VIH/Sida, lo que apoya la hipótesis de que el prejuicio es el factor determinante.

Sabíamos ya que la homofobia, bifobia y transfobia matan, pero los datos del estudio son estremecedores. Una confirmación más de los efectos del odio, que se suma a los datos ya existentes sobre el suicidio entre adolescentes con orientaciones e identidades sexuales no heterosexuales o el alarmante consumo de esteroides en este mismo grupo.

@DosManzanas

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