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Posted on Jul 1, 2015

Mitos que derribó el matrimonio gay en España

Mitos que derribó el matrimonio gay en España

Hoy se cumplen diez años de la aprobación de la Ley 13/2005, que convertía a España en el tercer país del mundo en dar luz verde al matrimonio homosexual, después de Holanda y Bélgica.

Diez años después, el matrimonio igualitario ha logrado derribar mitos muy extendidos en la sociedad.

 No es algo natural

Los detractores del matrimonio homosexual se han apoyado en concepciones biologicistas que poco o nada tienen que ver con la realidad. Una de sus premisas favoritas es que “la homosexualidad no es algo natural“. Sin embargo, como leemos en la revista científica de la Universidad de Yale, “el comportamiento homosexual podría ser mucho más común de lo que se piensa habitualmente“.

Según algunos estudios, la homosexualidad ha sido observada en 450 especies, tales como las jirafas, los pingüinos de tipo Adélie o los lagartos del género Teiidae. Conclusiones de este tipo han servido para desterrar el mito sobre la naturaleza de la homosexualidad. El matrimonio igualitario también ha aportado su granito de arena al “normalizar” una situación cotidiana en muchas familias.

¿Mayor promiscuidad?

La estigmatización del colectivo LGTBI ha hecho que muchas veces se confunda ser homosexual con ser promiscuo. Un detalle que podríamos calificar de anécdotico si no conllevara decisiones tan importantes como la prohibición de donar sangre a hombres homosexuales. Pero como explicaba la responsable de promoción del Centro de Transfusión de Sangre de la Comunidad de Madrid, “las personas homosexuales no son un grupo de riesgo, todos -independientemente de nuestra orientación- podemos mantener prácticas de riesgo“.

La elección de la orientación sexual

Libros como el de Comprender y sanar la homosexualidad de Richard Cohen levantaron en su momento una gran polémica. No podía ser de otra manera. Por un lado, estas publicaciones afirman que “se puede elegir ser heterosexual u homosexual“. Por otro, relacionan la orientación sexual con una enfermedad, algo negado por la propia Asociación Americana de Psiquiatría (que excluyó a la homosexualidad del Manual de Diagnóstico de los trastornos mentales en 1973) y por la Organización Mundial de la Salud desde 1990.

Según concluye un estudio de la Asociación Americana de Psicología, “las parejas heterosexuales y homosexuales se enfrentan a asuntos similares, como la intimidad, el amor, la igualdad, la lealtad o la estabilidad“. El documento también sostiene que “la homosexualidad es una expresión normal de la sexualidad humana, que generalmente no se elige y que es bastante resistente al cambio“. Estas investigaciones han mostrado el lado real de las relaciones entre personas del mismo sexo, cuya unión civil va extendiéndose por todo el mundo, como sucedió con la aprobación del matrimonio igualitario en Estados Unidos hace unos días.

¿Y los hijos de las parejas del mismo sexo?

Con la aprobación del matrimonio homosexual en España, se levantó también una gran polémica acerca de los hijos criados por estas familias. Las corrientes más conservadoras sostenían que el ambiente que vivirían estos niños condicionaría su vida, e incluso había quien afirmaba que los hijos de estas parejas también serían homosexuales.

Este segundo mito es fácilmente desmontable: si las parejas homosexuales “condicionan” la orientación de sus descendientes, lo mismo ocurriría con los matrimonios formados por hombre y mujer. La evidencia empírica demuestra que aunque el origen de la homosexualidad no está claro, poco o nada tiene que ver con la orientación sexual de sus padres.

Pero la realidad también ha sido contrastada por la ciencia. Un reciente estudio de la Universidad de Colorado sostiene que no existen diferencias” entre los hijos criados en familias homosexuales, heterosexuales y monoparentales. La investigación publicada en Social Science Research mostraba unas conclusiones similares a las de otro documento difundido anteriormente por la Asociación Americana de Psicología. En otras palabras: los padres heterosexuales u homosexuales no condicionan la crianza de sus hijos por el mero hecho de que quieran a una persona de igual o distinto sexo.

¡Se rompe la institución tradicional!

Uno de los mitos más repetidos en 2005 es que la aprobación del matrimonio homosexual rompería en dos la “institución tradicional” que suponía la unión entre hombre y mujer. Más allá de las connotaciones religiosas de esta afirmación, lo cierto es que se han seguido celebrando matrimonios entre personas de distinto sexo tal y como sucedía anteriormente. Según las estimaciones del INE, las uniones civiles entre personas del mismo sexo rondan el 2% de los matrimonios en España.

Las uniones homosexuales sólo han legalizado la situación de muchas parejas que, con independencia de su orientación, se querían, respetaban y convivían como cualquier otra. Una década después, hasta la Real Academia Española ha asumido que el término “matrimonio” también puede referirse a aquellas uniones entre dos personas del mismo sexo:

matrimonio.
(Del lat. matrimonĭum).
1. m. Unión de hombre y mujer, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.
2. m. En determinadas legislaciones, unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.

No son parejas estables

No sé para qué se quieren casar, seguro que duran tres días“. A la retahíla de falsas creencias sobre el matrimonio homosexual, debemos añadir una más: el mito de que las parejas homosexuales son inestables. Según el Instituto Nacional de Estadística, entre 2005 y 2012, el porcentaje de divorcios fue superior en el caso de matrimonios heterosexuales que entre parejas del mismo sexo (8,56% frente a 5,11%).

Un dato que, a pesar de ser anecdótico, pone la guinda al pastel del listado de creencias falsas sobre el matrimonio homosexual. Muchos de estos mitos han sido derribados gracias a la normalización y visibilización que supuso la Ley 13/2005, que también sirvió como catalizador del cambio de la opinión pública española. Y es que desde 2007 a 2013, el porcentaje de aceptación de la homosexualidad en España subió más de seis puntos, llegando al 88%.

Diez años después de la aprobación del matrimonio homosexual en España, aquella votación histórica fue algo más que un simple cambio legislativo. Pocos textos han permitido una transformación social tan importante, logrando un avance fundamental en pro de la tolerancia, la libertad, el respeto y la diversidad.

Con Información de @Hipertextual

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