“Soy gay pero no dejado, le entro a un tiro”

pemexRoberto es un trabajador de Pemex de 28 años de edad que ha sufrido discriminación entre sus compañeros de trabajo, por tener una preferencia homosexual.

Cuenta que sus colegas creen que por esta tendencia lo pueden maltratar y agredir psicológica y verbalmente, ya que sabe trabajar, y los compañeros a los que tachó de “machistas” no toleran que un “gay” se desempeñe mejor en su área laboral y logre ascender de puesto mientras ellos se quedan sin ascenso.

“Me dicen ‘pinche puto pendejo’, me han abierto y robado todo lo que está en mi casillero, incluso orinado, pero lo hacen por puro coraje, porque no toleran que un ‘puto maricón’ como me dicen pueda realizar mejor un trabajo pesado para ‘hombres’ y logre ascender de categoría”.

Ante estos actos, menciona no tomará represalias pero le gustaría que mejor le dijeran de frente los problemas que tengan hacia su persona
“No denuncio porque realmente no les hacen nada a ese tipo de personas, pero como me gustaría que así como son de ‘machitos’ me lo dijeran de frente, el hecho de que sea gay no quiere decir que soy tonto o dejado, también le entro a un tiro”.

Pero Roberto se ha dado cuenta que la mayoría de la gente que lo discrimina son personas reprimidas y que muchas veces dentro de los vestidores le han hecho propuestas indecorosas.

“La mayoría de esos hombres que me dicen de cosas, son personas que tienen ganas de experimentar, pero no se atreven a salir del closet y se reprimen, porque en los vestidores me han dicho ‘a ver cuando me das sexo oral’ o ‘a ver cuando te la dejo ir’ ese tipo de cosas y lo peor es que son señores ya grandes y casados”.

Las personas homosexuales no solo reciben discriminación de la comunidad, si no también de los parientes, pues Roberto afirma que su familia aún no sabe de su preferencia sexual, pues es el hijo único en el cual tienen fe, y esperan lo mejor de él, no quiere lastimar a su madre, y es por eso que él habla con ella de tal manera que logre entender su preferencia sexual.

Así como Roberto se encuentra el caso de Ana María, una chica gay de 21 años quien descubrió a los 18 que le gustaban las mujeres, a pesar de que había tenido novios.
Ana María cuando se dio cuenta de su preferencia sexual a las primeras personas que recurrió fue a sus amigas.

“Cuando me di cuenta que me gustaba una chica me dio miedo, y por lo mismo que es mal visto en la sociedad lloré e intentaba sacarme de la cabeza a la chava y trataba de convencerme que a lo mejor aceptaba que era linda pero no que me gustaba”, expresó seria, “pero con los días me di cuenta que me había enamorado y me asustaba y le dije a la chava, que ella sí era gay, y lloré con ella le dije que me dejara en paz que ella tenía la culpa porque antes de juntarme con ella yo no era así”, dijo confundida.

“Con el tiempo me di cuenta que era gay y me acepté, pero no me sentía cómoda con mis amigas, tenía que contarles lo que había pasado, pero me daba miedo, pensé que dejarían de hablarme”, sonrió, “pero en una reunión casual de cada fin de semana esperé a que estuvieran juntas y les dije: ‘tengo que decirles algo’”, hizo una pausa y rió fuerte, “pensaron que estaba embarazada”, tomó aire y siguió, “reí mucho, y les dije que eso no era, todas se tranquilizaron y se las solté: ‘soy lesbiana’; se quedaron mudas, les dije ‘díganme algo’, una pensó que era broma y otra solo dijo ‘no inventes Ana María, o sea me he cambiado frente a ti, y otra solo me dijo ‘no te creo, has tenido novio”.

Suspiró y les dijo “sí traje novio, yo no pensé que a mí me fuera a gustar una chava, pero les quiero pedir una cosa”, hizo una pausa y recordó, “espero que no me dejen de hablar, y si lo hacen lo entenderé”; sus amigas se voltearon a ver entre sí y solo la abrazaron y le dieron las gracias por ser sincera con ellas pero lo primero que le preguntaron fue: “¿ya saben tus papás?”, era obvio, que nadie sabía más que ellas.
“No le dije a mis papás hasta casi un año después, no me aceptaron, me llevaron al psicólogo, me hicieron exámenes clínicos, hablaron mucho conmigo, me prohibían salir con mis amigas lesbianas, incluso mi mamá las llegó a correr, fue horrible, recibir el apoyo de otras personas menos el de tus papás”, dijo con semblante triste, “fue hasta este año, que mis padres me han logrado aceptar así como mi familia, fue un proceso duro, pero ahora somos más unidos, ya no hay problema entre nosotros”.

@Milenio

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