Crítica de Gotham, la nueva serie de Batman

Batman es probablemente el personaje de cómic que más encarnaciones diferentes ha tenido en la pantalla. Mientras otros superhéroes se rigen por una serie de reglas concretas, poco tienen que ver el Batman pop y regordete de Adam West con el barroquismo de Tim Burton, ni ninguno de los dos se parece demasiado al enfoque del Caballero Oscuro de Christopher Nolan.

En su primera serie de televisión en imagen real desde los años sesenta, Warner apostó por el veterano Bruno Heller, que tiene una larga lista de trabajos para la pequeña pantalla que incluye su labor como guionista de buena parte de los capítulos de ‘Roma’ para HBO así como su rol como creador de El Mentalista. La serie protagonizada por Simon Baker hacía pensar que -si bien tampoco era el candidato perfecto- si que era un showrunner muy adecuado para una serie policial de aroma pulp, dentro del marco de la ciudad de Gotham.

Así que nos trasladamos a la ciudad del Caballero Oscuro, para seguir los primeros pasos de James Gordon como detective de homicidios, en un intervalo de tiempo desde la muerte de los padres de Bruce Wayne hasta su conversión en Batman.

Cr: Jessica Miglio/FOX

La serie es inteligente al usar como presentación a la única enmascarada que opera en la ciudad del crimen (Catwoman), a quien vemos introducida como ladrona en una dinámica escena al más puro estilo de la literatura de Charles Dickens. Es una buena forma de prepararnos a lo que se está cociendo en este escenario para hacer de la serie algo más que un drama policial más.

El tono inicial es muy similar al de ‘Batman Begins’, pero conforme el capítulo avanzacomienzan a aparecer en escena elementos extravagantes y algo caricaturescos, que van desde un ladrón al que solo le falta una bolsa con el símbolo del dólar a una barroca comisaría donde las celdas de los detenidos comparten espacio con los escritorios de los agentes. El resultado es una mezcla tan extraña como si estuviésemos ante un esalbón perdido entre el vodevilesco Batman de los noventa y el de Chris Nolan, o como si el Alex Proyas de ‘El Cuervo’ hubiera cogido entre sus manos el universo de ‘El Caballero Oscuro’.

El problema es que conforme el capítulo avanza comienza a hacerse evidente de que lo que ocurre es que ni los propios responsables tienen muy claro el tono: Tan pronto nos encontramos escenas tan sobrias como las protagonizadas por los detectives Bullock y Gordon -las mejores del episodios- como nos topamos con el histrionismo excesivo de los villanos. Esto no tendría que ser negativo si no fuera porque: a) Se supone que de momento solo son hampones con más o menos aspiraciones, y b) Nunca termina de encajar, transmitiendo una impresión como si los protagonistas de ‘El Comisario’ acabasen de aterrizar en una serie de dibujos animados.

gotham02

Argumentalmente, los buenos aciertos en la introducción de la dupla protagonista se diluyen entre constantes planos del skyline de Gotham, planos mantenidos con supuesta intensidad dramática y -sobre todo- los cameos. Muchos cameos para todo el mundo. Y aunque siempre gusta ver a nuestros personajes favoritos en pantalla, arrojarlos a todos de golpe en el primer capítulo sin más objetivo que llamar nuestra atención resulta excesivo.

En este aspecto, los peor parados son El Pingüino y Bruce Wayne, en ambos casos por una forma más bien errada de gestionar sus líneas argumentales durante el capítulo. Dejando de lado el sórdido giro que le dan a Cobblepott y entendiendo que el joven Wayne está atravesando momentos muy duros por la muerte de sus padres, el que el muchacho destinado a convertirse en Batman no tenga ningún tipo de presentación más allá de aparecer llorando el 99% de sus minutos en pantalla no parece la mejor forma de hacernos empatizar con él.

Se echa de menos algo de trasfondo o caracterización más allá de hacer al pobre Mazouz gastar todo su repertorio en mohines y lloriqueos: Acabamos de ver morir a sus padres. Ya sabemos que el muchacho sufre sin que tengáis que recordárnoslo mostrando como llora en pantalla cada 10 minutos.

La reiteración en tics que hacen difícil disfrutar del primer capítulo de ‘Gotham’ alcanza cotas especialmente absurdas con el abuso de la fórmula por la cual –cada vez que un personaje descubre algo– su reacción inmediata es ir a contársela a la persona con la que no debería hablar. ¿Que descubro que mi marido podría ser partífice de una siniestra tapadera? Se lo pregunto a él. ¿Que tengo una corazonada sobre quien es la mente detrás del asesinato? Me planto en su oficina sin cobertura. ¿Que desafió a la hampona de turno? Lo hago cuando estoy rodeado por sus matones y sin preocuparme de que pueda pasar nada.

gotham03

A pesar de todas estas fallas y un intento de aproximar a Gordon y el joven Wayne que solo se puede describir como sórdido, a la serie tampoco le faltan aciertos como el rol que juega Falcone o -en general– casi todo lo relativo a la policía de Gotham. Sin embargo, el primer episodio de Gotham en ningún momento parece creer demasiado en el producto ni tener muy claro a que quiere jugar, y lo mismo nos encontramos un enforque de policial clásico que alardes inconexos que parecen salidos de ‘Trainspotting’.

Tampoco ayuda una fotografía digital que duele mirarla entre tantos brillos y saturaciones, y aunque como adaptación en general funciona, toma decisiones extrañas como asentar a Gordon entre la clase acomodada de Gotham. No soy ningún tipo de purista de los cómics originales, pero uno de los encantos de los cómics de los que bebe la serie -‘Año Uno’ de Frank Miller y ‘Gotham Central’ de Greg Rucka y Ed Brubaker- eran precisamente ese ambiente sucio al estilo del policiaco de los setenta. Que con su escena con Babs, Gordon de la impresión de disfrutar de más lujos que el propio Wayne mata gran parte del encanto original.

En definitiva, Gotham s01e01 ha terminado siendo un debut decepcionantemente blando y desangelado, que solamente se salva por algunos momentos de inspiración puntuales y la esperanza de que sus responsables sepan reconducir esta atropellada presentación en futuros episodios. Si hubiera que compararlo con algún cómic del personaje, está más cerca de las etapas rutinarias del hombre murciélago que salen de tanto en tanto. Si hubiera que compararlo con otras producciones multimedia, Gotham es a la trilogía del Caballero Oscuro de Nolan, lo que las películas de Lobezno a las primeras películas de los X-Men. Ahora solo esperemos que remonten el vuelo para que tengamos el Batman que nos merecemos, en lugar que este timorato policial que nos ofrecen.

Con Información de @CromosomaX

Related Posts

Los 5 besos gay más importantes de la TV Aquellos primeros besos entre dos hombres que a muchos han hecho estremecer
House of Cards seguirá sin Kevin Spacey La producción de la sexta y última temporada iniciará el próximo año
Facebook Watch estrenará drama juvenil escandinavo Skam (Shame en inglés), lleva cuatro temporadas en la televisora noruega NRK
Netflix estrenará 80 películas en el 2018 La empresa invertirá 8 billones de dólares en contenido durante el próximo año

Tags: